deia 2016Están jubilados de la actividad laboral pero no de la vida. Mientras en el siglo pasado el reto principal fue la supervivencia, el de este siglo XXI es el de la calidad de vida. Por eso practican el envejecimiento activo. Con iniciativas como la lectura fácil para que mejoren su comprensión, con nuevas tecnologías, y con juegos y actividades, los mayores pueden mantener su cerebro a raya. Ya no vale aquello de a su edad qué querrá o bastante bien está usted para los años que tiene, los estereotipos sobre la vejez se están rompiendo y cambian a marchas forzadas. Lo saben bien Nati, que con su bata blanca, no abandona la tarea encomendada; Esther, que no deja de sonreír, y Trini, que se queja porque no sale en la foto. Hasta Luisa, a sus 102 años, está como una chavala con zapatos nuevos practicando sus destrezas.

Gabirel Azaola, que gestiona las residencias Kirikiño en Bilbao y Barrika Barri, se ha propuesto conseguir este envejecimiento activo. “Pero en la población real que está en las residencias, en mayores de 84 u 85, no en la gente de 60, como en los anuncios. Queremos desestigmatizar este colectivo. Que no se vea cómo eso de viejillo en una residencia igual a estar ya en vía muerta. Que los jóvenes no asocien este con algo negativo. Hay que envejecer porque la alternativa es horrorosa. Pero hay que promover la actividad de los mayores y potenciar los efectos positivos”, destaca, aún a sabiendas de que cuando te encuentras con un colectivo de 86 años, con dependencia moderada y deterioro cognitivo, las cosas se vuelven más complicadas…

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